¡Hola! ¿Cómo estás? Lamento la ausencia los últimos dos días. Éste artículo tiene una doble función: primero, contarte acerca de por qué no les escribí el sábado ni el domingo, y segundo para relatarte una pequeña línea histórica sobre por qué creo que el café venezolano tiene una brillante proyección en el futuro. ¿Preparado?
No se puede tapar el sol con un dedo, y si conoces al editor seguramente sabrás que además de ser un barista venezolano, también vive en Venezuela. El pasado sábado y domingo vivimos muchas personas tanto fuera como dentro del país interminables horas de angustia en relación a una situación política complicada debido a nefastas represiones y violaciones a derechos humanos. No traje nuevo contenido para ti debido a que no me sentí realmente con buenos ánimos como para hablarte sobre cómo saber empíricamente a qué temperatura se encuentra nuestra agua al hervir –por ejemplo, te debo el artículo- mientras se violaban tratados y convenios internacionales, y personas como tú y yo resultaban arrestadas, heridas e inclusive asesinadas.
Pero bueno, como este blog no es acerca de política ni nada de lo ocurrido viene al caso de su razón de ser real, quiero dedicar y limitar éste artículo a lo que puedo conversar contigo sobre Venezuela: su café, y la proyección que ansío que alcancemos en un futuro próximo. Mientras tanto, basta decir que realmente vamos bien.
En este recuento histórico quiero hablarte sobre el desarrollo del café en Venezuela recientemente. Y claro, sin mencionarte toda la historia que ya tenemos en la industria y el cómo entramos a esto ya conociendo una serie de equipos como las máquinas espresso y una cultura cafetera bien arraigada gracias a las distintas culturas que permearon en nuestra sociedad.
Esto es tan sólo sobre cómo ha crecido el movimiento del café en Venezuela cada vez más rápido desde hace unos pocos años.
Sobre el recuento
Hace 5 o 6 años ya teníamos algunas escuelas de barismo, unas más difundidas que otras; y es que debido a la situación económica y política que vivía Venezuela en ese momento el emprendimiento en café fue una piedra angular para quienes decidían emigrar o para quienes permanecían en la línea de fuego detrás de las barras. El ser barista se volvió un oficio en crecimiento poblacional, hasta el punto de ser considerado una moda… y también el rentabilizar los conocimientos a través de capacitaciones fue por mucho tiempo un muy buen negocio, el cual abrió las puertas a promover uno de los valores que atesoro con más cariño: el respeto por el producto.
Por supuesto, el respeto al café venezolano vino acompañado de la pasión por su promoción y por exigir cada vez mejor calidad, cosa difícil en un país entrando a una hiperinflación y donde para entonces habían muchos déficit de suministros para la industria agrícola como pesticidas, fungicidas o fertilizantes. Esto, junto malas políticas restrictivas hizo que nuestra producción de café bajase significativamente hace unos 3 o 4 años… ¡Cosa terrible! pero que desde otro punto de vista me gusta creer que permitió que algunos pocos productores se empoderasen para realmente cosechar un buen café con el fin de diferenciarse del resto, y pasar de sólo producir café verde a generar marcas capaces de competir con cualquier otra fuera del país.
Actualmente tenemos algunos ejemplos que van en vía para.
¿Hay oportunidades para emprender con café en Venezuela?
El editor que les escribe es uno de los que piensa en que cada problema es una nueva oportunidad para generar negocios y productos, y la crisis que vivió y vive Venezuela es una para. Si contásemos cuántas cafeterías y boutique dedicadas abrieron desde hace 6 años hasta la fecha por ejemplo en la ciudad de Valencia –que no es la más metida en la movida, realmente- nos faltarían tanto dedos en las manos como en los pies. ¿Y lo más impresionante? Todas motivadas por el factor de que el café siempre ha sido un buen negocio, y que puntualmente va en crecimiento (el tema calidad va para otro artículo).
¿Y si miramos a otras regiones? Caso como en Maracaibo o la misma Caracas cada vez hay más propuestas atractivas y especializadas, y junto a ellas hay cada vez más nuevos baristas interesados en crecer dentro del rubro… Lo cual es bueno, porque realmente hay una demanda importante de personal calificado que aún no se satisface, pero al que obviamente hay que prestarle especial cuidado y apoyo junto a oportunidades de crecimiento.
¿Qué tanto hemos abarcado?
En retrospectiva se ha hecho un trabajo importante para la correcta promoción del producto, desde los primeros e insipientes festivales gastronómicos dedicados al café -o le daban cabida en éstos-, hasta los más recientes como el gigante Caracas Quiere Café o la más pequeña Fiesta de la Cereza. También contamos con más AST que algunos otros países en mejor situación económica del continente, y tenemos presencia tanto de Q Graders como Q Processing, los cuales son personas realmente importantes y comprometidas con el desarrollo de nuestro gremio e industria.
Y no debemos dejar de lado el que contamos con la representación de un campeonato internacional como el de Aeropress. ¿Qué nos queda en el corto-mediano plazo promover? Asociaciones gremiales donde en un futuro se pueda afianzar otros campeonatos de mayor envergadura como podrían ser el World Barista Championship o cualquier otro asociado a WCE.
¿Realmente tenemos un futuro brillante en la industria?
Aquí es cuando realmente coloco todas las cosas en la balanza y te pregunto tal como ya yo en muchas oportunidades lo he hecho conmigo mismo: ¿No crees tú también que realmente vamos bien con el tema del café?
Por supuesto, todavía nos queda realizar mucho trabajo de campo para poder realmente decir que tenemos un futuro brillante en la gran industria cafetera mundial, pero tengamos como mantra para poder ayudarnos a sobrellevar las vicisitudes la siguiente realidad: muchos otros grandes exponentes o conocedores en el tema del café no son países productores… Ni muchos baristas en su formación profesional tienen la posibilidad de cosechar y vivir la realidad de conocer una finca productora, ni la historia del caficultor contada por el mismo sin tener que tomar un avión. Nosotros teniéndolo, ¿crees realmente que no vamos a saber cómo explotar su potencial?
Por todo esto y más cosas que se vienen, es que creo que Venezuela tiene un brillante futuro en el café. Y por tercera vez, te lo vuelvo a afirmar: vamos bien.
El editor.
