Escoger y potenciar correctamente la vajilla de una cafetería siempre será una buena inversión

¿Te has detenido a pensar en el valor real de tu vajilla como activo en tu cafetería? ¿Ideaste alguna vez antes de adquirirle un mecanismo sobre el cómo potenciar con ella tus ventas y/o carácter diferenciador? Sigue leyendo el  artículo, y entenderás mejor a qué me refiero.

Primero vamos a dejar algo bien en claro: la vajilla es un elemento que aporta personalidad al establecimiento donde se encuentra disponible. Su estética puede diferenciarte por completo de una cafetería a otra, y es por eso que distintos fabricantes destinan varias líneas de confección con formatos diferentes; es nuestro trabajo identificar cuál es aquella que va mejor con nuestro establecimiento.

Pero, más allá de ello… ¿Podemos hablar de conceptualización a través de nuestras tazas o copas? ¿Cómo podemos imprimir un sello propio a través de ellas o su uso? Por supuesto, no estoy hablando de simplemente  grabar o imprimir un logo en su superficie; ya estamos en estos tiempos repletos de material publicitario que funciona de esta manera. Si queremos conceptualizar tenemos que ir al concepto de tu propio negocio, sobre lo que puedes y quieres ofrecer.

Te coloco un ejemplo: tenemos un café donde su target está dirigido a un público joven/contemporáneo que disfruta de la conservación del medio ambiente, los productos orgánicos (tendrás disponibles uno o dos orígenes de café con estas características) y lo hecho local: no puedes tener disponible tazas, por ejemplo, de cerámica  con diseños rebuscados por el hecho de subestimar a tu consumidor y su cualidad de “hipster” –sobre todo, si bebe leche de almendras (es un chiste)- sino que, si deseas conservar el diseño de esas tazas busca la manera de que un artista local ilustre cada una distinta, contando así una historia a través de ellas. De esta manera atacas dos flancos, primero la necesidad de ese consumidor que siempre buscará una experiencia diferente en tu cafetería con tan sólo disfrutar de una taza distinta en cada oportunidad que les visite –saca tu cuenta, cuantas tazas tienes y cuantas visitas por taza podrá tener- para así completar esa historia visual, como también la personalización de tu negocio y la auto-publicidad que generarás por tu carácter único entre tantas cafeterías destinadas al mismo target.

Ahora, puedes probar no sólo con ilustrar, sino hasta con cambiar el material por completo de tu vajilla. Puedes conseguir a algún artesano –también local- que confeccione tus tazas a mano, donde cada una tenga algo diferente. Más o menos generarás el mismo efecto.

¿Y si probamos otro concepto? La clásica cafetería italiana donde servimos espressos y capuccinos: ¿no pasa igual con las decoraciones de las tazas, sus tamaños y formas? Todo es cuestión de la conceptualización de tu establecimiento.

Lo que sí que tienes que tener en cuenta fuera de la conceptualización, es que una buena vajilla confeccionada a medida tiene su costo, y es importante pagarlo. No podemos escatimar en lo que cuesta una taza por lo económico que sea, porque las mismas transmiten la dedicación y esfuerzo con la que buscamos diferenciarnos.

El peso, el material en el que fue realizado y puntualmente en el caso del café, el cómo conduce y conserva la temperatura son factores muy importantes a tener en cuenta al momento de ordenar o comprar tu vajilla. Una vez tengas conceptualizado lo que deseas, tienes que buscar en lo posible la mejor relación de calidad que puedas pagar, o que consideres que tu público va a pagar. Como te digo, escoger bien en dónde vas a servir tu producto es otra manera de cómo puedes seccionar tu público para dirigirte hacia el que deseas abordar. Si realizas decisiones asertivas potenciaras tus ventas y definitivamente tu vajilla pasará a ser un elemento diferenciador en tu cafetería.

Si deseas conocer más sobre el poder de tu vajilla en las cafeterías, no dudes en escribirme un comentario aquí o en mis redes sociales. Si te encuentras subscrito al newsletter, posiblemente recibirás un correo con un obsequio especial.

Con cariño siempre,

El Editor.

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