Te pongo un ejemplo: te invitan a una cata de café con ejemplares de Etiopía, Guatemala y quién-sabe-qué-otro-origen y cuando comienza el protocolo… ¿No percibes un aroma o fragancia en específico? Pruebas de nuevo, intentas volver a olfatear la misma muestra de café, pero sientes como tus sentidos se cierran al proceso…. ¿Te suele ocurrir? ¡Revisa estos tips para mejorar tu memoria olfativa en la cata de café! ¡Sigue leyendo!
Tienes toda la razón en sentirte ofuscado cuando ocurre algo como lo que te describí más arriba, pero tienes que entender que no es más que el inicio del proceso para convertirte en un maravilloso catador de café. Desde la perspectiva del Editor, quién les escribe, el café es uno de los productos más difíciles de catar puesto que autoimpone su estampa y característica ante otros productos como los destilados, el vino o hasta el té. Pero sólo es cuestión de tiempo y práctica para poder desarrollar y reordenar tu memoria sensorial de forma que puedas acceder mejor a ella cuando catas un café.
La memoria sensorial es un gran archivo
Tienes que verle de esta manera, no existe otra efectiva -al menos que conozca-. Existen distintos tipos de archivadores, puedes escoger el que más te guste: los muebles archivadores como los de la oficina, diversas carpetas portátiles, computadoras, bibliotecas… entre otros. Pero primero tienes que darles forma e imagen a tus recursos sensoriales. Una vez que ya le das forma, tienes que entender cómo funcionan. Quiero decir, cuando utilizas una computadora primero tienes que encenderla, acceder al usuario con una contraseña y comenzar a operar, y por supuesto, todo esto lleva su debido proceso o ritual… Y también hay que entender que no todas las computadoras son iguales, ni procesan contenido de la misma manera, por lo que tienes que aprender a descifrar la tuya. Una vez que lo logres, llegaras a la parte más crucial. Ordenar todo.
Si lo colocas en un punto lógico, tiene sentido. Volvamos al tema de las computadoras: tienes el último modelo en el mercado para cuando leas esto, pero cuando accedes a Mis Documentos en lugar de tener determinado numero de carpetas fáciles de acceder, tienes un sinfín de ellas, y, además, sin normalizar. ¿A qué me refiero sin normalizar? Pues que no reconoces la forma en que funcionan; pueden llamarse por números o letras desconocidas a la que son difíciles de acceder correctamente -tal como si un virus, entrase en ella- donde además cuando usamos el buscador para encontrar algo concreto tampoco lo logramos, porque sus archivos se encuentran de la misma manera escritos. No podemos encontrar “Fresas” si está escrito “&s2os”, porque además de no conseguirlo, tardaremos mucho en el proceso ya que nuestro buscador accederá a cada una de las carpetas hasta obtener el resultado buscado, que además no llegará.
Tenemos que reordenar nuestra memoria sensorial con un sentido lógico y funcional, al que sea fácil acceder. ¿Cómo lo logramos?, pues mediante entrenamientos sensoriales. Pero el primer paso es entender y fundamentar cómo funciona nuestra herramienta, y a partir de allí poco a poco entrenarla. Así como se entrenan los sommeliers para aprender sobre el vino de determinada región, primero tienes que aprender a identificar las características de los varietales y las regiones productoras de café. No es lo mismo un Geisha de Panamá, al de Etiopía, ni al de Colombia.
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Con cariño,
El Editor.
