Sé que es difícil el querer por un momento exprimir el planeta mientras que intentas ganar la batalla ya perdida de explicarle a un cliente que el café que está pidiendo, necesariamente no se llama como lo pidió. No tienes que golpearte contra la pared por ello. Aprovechemos de culpar por un momento al maravilloso idioma español y sus riquezas mientras lees dos palabras claves para evitar estas confrontaciones con tus consumidores en la cafetería.
